CAPÍTULO AT: PROGRAMA DE ACTUALIZACIÓN CURRICULAR DE LAS CARRERAS DE GRADO Y PREGRADO1

ARTÍCULO 4701. Crear el Programa de Actualización Curricular de las carreras de grado y pregrado de la Universidad de Buenos Aires, en el ámbito de la Secretaría de Asuntos Académicos, cuyo texto se incorpora al presente Capítulo.

ARTÍCULO 4702. Crear una Comisión Académica del Programa integrada por las y los Secretarias/os Académicas/os de las distintas Facultades y del Ciclo Básico Común, o por quienes las autoridades competentes designen en su reemplazo.

ARTÍCULO 4703. Las funciones de la Comisión Académica son:

  1. Definir lineamientos generales de política académica en materia de planes de estudio, asegurando coherencia y articulación en el conjunto de la UBA.
  2. Coordinar, impulsar y supervisar acciones estratégicas vinculadas a la innovación curricular y la incorporación de tecnologías educativas.
  3. Evaluar y dar seguimiento a los procesos académicos implementados en el marco del Programa, promoviendo la mejora continua y la toma de decisiones basadas en evidencia.

PROGRAMA DE ACTUALIZACIÓN CURRICULAR DE LAS CARRERAS DE GRADO Y PREGRADO DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FUNDAMENTACIÓN

La Universidad de Buenos Aires sostiene una misión pública que combina formación de excelencia, producción de conocimiento y compromiso social. En ese marco, el currículum no es un repertorio estático de asignaturas, sino la traducción institucional de un proyecto educativo que organiza saberes, prácticas y experiencias de aprendizaje en función de fines formativos y de un horizonte de bien común. Actualizar el currículum, por tanto, es una condición de posibilidad para sostener pertinencia académica, calidad pedagógica y equidad en un entorno de transformación acelerada.

La dinámica contemporánea de las disciplinas, del trabajo y de la vida social reconfigura permanentemente qué significa formarse en la universidad: emergen campos de conocimiento híbridos, se desplazan fronteras entre teoría y aplicación, se expanden las mediaciones tecnológicas y crece la diversidad de trayectorias estudiantiles. En este escenario, los planes de estudio deben ser capaces de mantener núcleos formativos sólidos a la vez que habilitar márgenes de flexibilidad para la actualización de contenidos, métodos y experiencias. La actualización curricular funciona, así, como un dispositivo de gobierno académico que permite ajustar ritmos y escalas de cambio, evitando tanto la inercia como el cambio errático y fragmentado.

Un programa institucional de actualización curricular aporta coherencia, continuidad y escala a procesos que, de otro modo, quedarían dispersos o desiguales entre unidades académicas. Al definir criterios compartidos, instrumentos de análisis y espacios de deliberación informada, la Universidad se dota de una capacidad reflexiva: observa su propia oferta, cuida las progresiones formativas, alinea perfiles de egreso con resultados de aprendizaje verificables y armoniza cargas reales de trabajo estudiantil con expectativas académicas. Este movimiento favorece la equidad interna, al garantizar estándares mínimos comunes sin anular la diversidad disciplinar.

La transformación tecnológica agrega un vector ineludible. No se trata solo de modalidades o de herramientas digitales, sino de nuevas mediaciones del aprendizaje y de producción de conocimiento, con implicancias para la evaluación, la integridad académica, la autoría y la circulación de saberes. Un programa de actualización permite encuadrar pedagógicamente esas innovaciones, diferenciando entre lo que conviene estabilizar como norma y lo que conviene evaluar antes de escalar. De este modo, la adopción de tecnologías deja de ser una suma de iniciativas aisladas para convertirse en una política formativa orientada por finalidades y evidencias.

La Universidad de Buenos Aires cuenta con experiencias previas de reforma, innovación y regulación académica que han generado capacidades, lenguajes comunes y dispositivos de acompañamiento. Entre los antecedentes, cabe destacar: el Encuentro de Inacayal (1988), en el que se debatió la regionalización de la UBA y la necesidad de planificar la expansión institucional sin perder de vista la calidad académica ni los principios de gratuidad y autonomía. Este espacio permitió poner en discusión cómo organizar la creciente masividad y cómo articular la Universidad con las demandas de la sociedad, anticipando problemas que siguen vigentes en la actualidad.

En la misma línea, los Acuerdos de Colón (1994) y los debates posteriores en Mar del Plata (1995) dieron lugar a importantes discusiones sobre la gobernanza universitaria, la autonomía, la organización curricular y los mecanismos de evaluación y acreditación. Estos acuerdos expresaron la voluntad de la UBA por participar activamente en la definición de políticas académicas en un escenario de profundas transformaciones en la relación entre el Estado y las instituciones de educación superior.

Asimismo, a través de la Res (CS) Nº1879/95 se creó el Programa de Reforma de la UBA a través del cual se buscó impulsar una revisión integral de los planes de estudio de las carreras de grado. Esta iniciativa se propuso actualizar los contenidos curriculares, adecuar la duración de las carreras y fortalecer la formación general, en un contexto de democratización universitaria y de fuerte expansión de la matrícula. Su impronta modernizadora sentó las bases de posteriores iniciativas de innovación pedagógica.

Durante la primera década del siglo XXI, la UBA registro nuevos hitos en sus políticas académicas. En 2008 la Universidad creó su Centro de Innovación en Tecnología y Pedagogía (CITEP) en el ámbito de la Secretaría de Asuntos Académicos, con el propósito de impulsar la integración de las tecnologías digitales en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Este espacio se consolidó como un ámbito de formación, experimentación y acompañamiento para docentes y equipos académicos, promoviendo propuestas pedagógicas innovadoras y fortaleciendo las capacidades institucionales frente a los desafíos que plantea la transformación digital en la educación superior.

En 2014 la Universidad creó el programa UBA Digital por Capítulo E CÓDIGO.UBA I-3 con el fin de articular e integrar las distintas acciones vinculadas a la inclusión de tecnologías en la enseñanza, el aprendizaje y la gestión académica. El programa se estructura en diversas dimensiones – infraestructura tecnológica, sistemas de información, formación docente, innovación y transferencia, investigación en inclusión digital y articulación entre la escuela secundaria y la universidad – y despliega tres grandes líneas de acción: UBA Virtual, orientada a consolidar propuestas académicas con mediación tecnológica bajo estándares de calidad; Articulación y convergencia, que impulsa la formación docente en innovación, la creación de un repositorio digital de investigaciones y propuestas como los MOOC para ingresantes; y Experimentación, anticipación y vanguardia, destinada a promover concursos, proyectos innovadores y el desarrollo de entornos virtuales integrados. De esta manera, la UBA busca fortalecer sus capacidades institucionales, democratizar el acceso al conocimiento y posicionarse como referente regional en la transformación digital de la educación superior.

En 2019 la UBA también creó la figura del título de Bachiller Universitario por Capítulo B CÓDIGO.UBA I-17 en las carreras de grado, sin validez habilitante para el ejercicio profesional. Esta titulación busca reconocer tramos formativos comunes entre distintas carreras y unidades académicas, siempre que el trayecto cursado no sea inferior a 1.100 horas reloj. El título puede hacer referencia a un área de conocimiento compartida o a la propia carrera de grado, y su incorporación requiere la aprobación del Consejo Superior mediante la modificación de los planes de estudio.

Más recientemente, la Universidad aprobó en 2023 el Capítulo F CÓDIGO.UBA I-22 que establece nuevas disposiciones comunes sobre la enseñanza de grado y pregrado. La normativa define dos opciones o modalidades de enseñanza: a) presencial, donde más del 50% de las horas se dictan en forma física, y b) a distancia, cuando más del 50% se desarrolla mediante actividades virtuales o asincrónicas. Asimismo, la resolución establece que las actividades virtuales deben realizarse en plataformas institucionales, garantizar conectividad gratuita en sedes universitarias y formalizarse en los programas de estudio aprobados por los Consejos Directivos. Además, los materiales educativos producidos en este marco pertenecen patrimonialmente a la UBA, respetando los derechos morales de autor. También, la norma establece la necesidad de asegurar la formación docente continua en innovación pedagógica y la creación de redes interacadémicas. En cuanto a la evaluación, se dispone la obligatoriedad de instancias presenciales, salvo excepciones en tesis y trabajos finales que podrán incorporar tecnologías digitales. Finalmente, se fija la evaluación permanente de las carreras donde las carreras a distancia serán evaluadas por el Sistema Institucional de Educación a Distancia (SIED) y también aquellas presenciales con más de un 30% de carga virtual, siguiendo criterios específicos establecidos en la citada normativa.

Esto da cuenta que la Universidad de Buenos Aires, como institución pública, gratuita, masiva y de excelencia académica, ha sido históricamente un actor central en la producción científica y cultural, y en la formación de profesionales comprometidos con el desarrollo del país. A lo largo de sus más de dos siglos de historia, la UBA procuró reflexionar sobre sus políticas académicas en diálogo con los cambios sociales, culturales y tecnológicos, impulsando reformas curriculares e institucionales que marcaron hitos en la educación superior argentina.

El presente Programa no repite ese acervo, sino que lo integra y lo proyecta. Incorpora lo aprendido para construir un ciclo institucional de mejora continua: diagnóstico comparado de planes, diseño de alternativas, pilotos con evaluación externa e indicadores, y decisiones colegiadas de escalamiento.

En el plano formativo, la actualización busca articular tres equilibrios: 1) entre fundamentos y contemporaneidad, preservando los núcleos identitarios de cada disciplina mientras se incorporan problemas y lenguajes actuales; 2) entre estructura y flexibilidad, asegurando recorridos claros y, a la vez, considerando opciones de diversificación de trayectos; 3) entre exigencia y sostenibilidad de las trayectorias, calibrando cargas, formatos de evaluación y apoyos para sostener recorridos reales de estudiantes diversos. Estos equilibrios requieren, indispensablemente, de criterios de diseño curricular rigurosos y coherentes.

En términos institucionales, el Programa reduce la dispersión decisional y establece un marco común. El uso de información comparable sostiene deliberaciones informadas, resoluciones fundadas en evidencia y transparencia de criterios frente a la comunidad.

Finalmente, una universidad pública líder tiene la responsabilidad de orientar su desarrollo con perspectiva de largo plazo, combinando prudencia y ambición. La prudencia se expresa en instituir procedimientos, garantías y estándares; la ambición, en habilitar transformaciones que amplíen justicia educativa, excelencia académica e impacto social. Un Programa de Actualización Curricular concentra esa doble exigencia: instala una metodología estable para mejorar y, a la vez, mantiene abierta la capacidad de innovación necesaria para responder a nuevos desafíos de conocimiento, trabajo y ciudadanía. En suma, es un compromiso institucional sostenido que mantiene a la UBA pertinente, exigente y justa en la formación de sus estudiantes y en su contribución al país.

En términos operativos, el Programa se organiza en tres subprogramas (evaluación y actualización de planes de estudio, de producción de información y elaboración de estudios específicos, y de análisis y actualización de normativas) que permiten articular diagnóstico, decisión y regulación con criterios comunes y ciclos de mejora continua.

OBJETIVOS GENERAL Y ESPECÍFICOS DEL PROGRAMA

Objetivo General

Promover un proceso permanente de evaluación y actualización curricular para las carreras de grado y pregrado, que asegure pertinencia, flexibilidad, calidad y equidad, en diálogo con los cambios científicos, tecnológicos, sociales y culturales contemporáneos.

Objetivos específicos

  1. Desarrollar un proceso sistemático, participativo y basado en evidencia para la evaluación, revisión y actualización de los planes de estudio de las carreras de grado y pregrado, promoviendo la coherencia formativa, la flexibilidad curricular y la integración de prácticas educativas innovadoras.
  2. Realizar estudios y producir indicadores sobre la evolución de la oferta académica y las políticas curriculares a nivel internacional, nacional e institucional, que sustente la toma de decisiones y la mejora continua de las carreras de grado y pregrado.
  3. Revisar, actualizar y armonizar el marco normativo vinculado a los planes de estudio, los regímenes académicos y los formatos de enseñanza, incorporando criterios comunes, competencias digitales docentes y principios de uso responsable de tecnologías emergentes, entre otras cuestiones relevantes.

ACTIVIDADES DEL PROGRAMA

Subprograma de Evaluación y actualización de planes de estudio:

  • Diseño e implementación de procedimientos para la evaluación y actualización de planes de estudio de carreras de pregrado y grado.
  • Realización de diagnósticos curriculares por carrera y área disciplinar.
  • Análisis de la estructura y la progresión formativa (ciclos, correlatividades, integración horizontal y vertical).
  • Actualización de contenidos mínimos con criterios de verificabilidad y pertinencia.
  • Fortalecimiento de la articulación y la flexibilidad curricular dentro de los planes de estudio y entre planes.
  • Integración de Prácticas Sociales Educativas y residencias con criterios de diseño, evaluación y acreditación.
  • Elaboración de propuestas de modificación de planes para su tratamiento en los órganos colegiados correspondientes.
  • Incorporación de mecanismos de revisión periódica para los planes de estudio de carreras de pregrado y grado.

Subprograma de producción de información y elaboración de estudios específicos:

  • Realización de estudios e investigaciones sobre la evolución de la oferta académica y las políticas curriculares a nivel internacional, nacional e institucional (agregaría esta actividad al subprograma)
  • Relevamiento, sistematización y análisis de políticas y programas de rediseño curricular (referentes nacionales/internacionales), con síntesis comparadas y banco de casos para orientar decisiones institucionales.
  • Actualización del mapa de oferta académica institucional
  • Estimación de la carga total de trabajo académico por carrera de pregrado y grado (incluyendo el trabajo autónomo promedio fuera de la interacción docente–estudiante).
  • Producción y socialización de evidencia cualitativa y cuantitativa a la comunidad académica de la Universidad (encuestas y grupos focales a estudiantes, docentes y graduados).
  • Publicación de reportes institucionales periódicos para la toma de decisiones y la transparencia ante la comunidad.

Subprograma de análisis y actualización de normativas:

  • Diseño e implementación del procedimiento de revisión y actualización de normativas académicas.
  • Actualización y armonización de los regímenes académicos
  • Consenso y definición de formatos de enseñanza.
  • Definición del marco de competencias digitales docentes y principios para el uso responsable de IA.
  • Normalización de Prácticas Sociales Educativas, residencias y vínculos con el trabajo.
  • Elaboración de instrumentos y guías de implementación para Unidades Académicas y CBC.
  • Producción de orientaciones normativas para asistir a las Unidades Académicas.
  • Mecanismos de consulta y participación para consensuar, legitimar y mejorar las propuestas.
[1] RESCS-2025-2340-UBA-REC